Estudia y mira por la ventana, se pregunta una y otra vez como sería compartir esas noches...
pasan no menos de diez ambulancias diarias que la traen a la realidad y le recuerdan que es hora de cocinar para mañana...
no suele dormir mucho, le gusta ser como los búhos y por la mañana sale apresurada a tomar la 210 que por lo general pasa cuando ella esta por llegar al paradero, pero no importa porque mientras espera a la siguiente lee un trozo de papel pegado en el paradero que contiene un chiste de Mafalda...
El camino es inquieto y siempre encuentra a un personaje para observar sin que se de cuenta, a veces es conocido y otras no tanto como quisiera.
Lo siguiente en andar por el pasaje, la mayoría de las veces lo hace atrasada pero se toma el tiempo de hacerlo tranquila porque lo disfruta. Ama pisar las hojas secas y la humedad de los árboles, escuchar música mientras ve como los demás caminan más rápido que ella. Los colores, las casas, los autos y la calle son solo una muestra de lo que adora de esta pequeña parte de ciudad y ruidos.
Decide entrar en ese mundo y se encuentra con lo mismo que ve todos los días pero siempre tiene algo nuevo... los olores, los sonidos y ese ambiente sicodelico que pone banda sonora a sus días santiaguinos.
Para variar un poco el cacao endulza su memoria infantil y la trae de vuelta a los momentos especiales que la vida le regaló... basta decir que todo el día piensa en las mismas personas y se lamenta no poder hacerlas mas felices pese que lo desea demasiado.
Otra vez tiene que volver a casa y esta lloviendo... lo disfrutaría si no tuviera que mojarse los pies para cruzar la avenida.
De todas formas bastará con ver que los días no pasan para ella, que todo sigue igual como lo dejó esperando que ella quiera volver a mirar lo que debe resolver y desenredar.